jueves, 23 de abril de 2015

DE INTERÉS PARA PADRES:

Acercándonos a la fecha en que, sólo en la ciudad de Rosario, se ha instituido por los jóvenes alumnos como el “día de la chupina”,  queremos transmitirle a través de este medio, nuestra preocupación y responsabilidad con tal situación, entendiendo que  muchos de ustedes comparten con nosotros la idea que los adolescentes y jóvenes deben encontrarse en horario escolar dentro del establecimiento educativo o en sus hogares según fuera conveniente.
Son muchos los motivos que tenemos para realizar esta consideración:


De índole formativa:

  • educar en la responsabilidad y el esfuerzo puestos en el cumplimiento de sus  deberes.
  •  asumirse como ciudadanos y comprender como tales,  el alcance de sus deberes como jóvenes integrantes de una Comunidad.
  • recuperar la educación, la dedicación al estudio, el saber, el crecimiento y la formación  personal como valores socialmente reconocidos.
  • valorar la importancia de la utilización del tiempo libre y la ocupación de las horas ociosas con actividades creativas.
  •  medir los alcances de las consecuencias de las acciones realizadas. 
En relación con la integridad física:
  • sabemos que “la calle”  se ha convertido en los últimos años en un lugar poco seguro para permanecer durante un tiempo prolongado, sobre todo sin actividad  específica.

De índole legal:

  • a partir del 2008 con la Sanción de la Ley de Educación Nacional 26206, la escuela Secundaria presenta un carácter de Obligatoria , siendo directamente los padres, madres y/o tutores/as  de los jóvenes, responsables de hacer cumplir esta obligatoriedad ( Art. 129 inc. a), y siendo la escuela Contralor de esta Obligación. 
  • la no concurrencia del alumno al establecimiento   educativo deberá ser excepcional y sólo por cuestiones de salud  y/o de índole legal ( Art. 129 inc.b) y de no ser por enfermedad,  o  por cuestiones de fuerza mayor la inasistencia se computará como injustificada (Dto.181/09 Régimen de evaluación, calificación, promoción y asistencia – anexo III  - art. III  - inc. a, b).

Los invitamos a reflexionar sobre lo expuesto ya que es nuestra intención poder acordar criterios y valores comunes con las familias a fin de transmitir a nuestros alumnos la seguridad de transitar  el camino adecuado. La coherencia entre familia y escuela es una herramienta fundamental para la educación de nuestros jóvenes como ciudadanos responsables y socialmente comprometidos.
Quedamos a su entera disposición.
Atte. Equipo directivo.

miércoles, 22 de abril de 2015

INSTRUMENTOS DEL ESPÍRITU SANTO

No debes, relacionar el misterio del Reino de Dios y la Iglesia, que lo anuncia y lo realiza, con ninguna especie de artes mágicas y ocultas. “Misterio” significa que el origen y la meta de lo que somos y de lo que hacemos en la Iglesia es Dios.

El misterio te abre a la iniciativa de Dios: Él ha enviado a su Hijo, para hacernos a todos hijos suyos y hermanos los unos de los otros. Mediante el Espíritu Santo, Dios hace que pueda ser verdad esta filiación, esta fraternidad también, hoy, para nosotros. Por eso decimos que el Espíritu Santo es el primer evangelizador. Sin su trabajo interior en la vida de la gente, toda nuestra tarea evangelizadora sería inútil.

El Espíritu de Jesús es el que “mueve” y “convierte” los corazones para que crean. Cuando tú llegas a alguien, el Espíritu ya ha llegado antes. En toda nuestra tarea evangelizadora somos instrumentos del Espíritu Santo.

PASTORAL

LAS COSAS NO SE CONOCEN HASTA QUE SE PRUEBAN



Érase una vez un muñeco de sal. Había andado mucho por cálidas tierras y áridos desiertos. 
Y un día llegó a la orilla del mar. Nunca lo había visto y sintió curiosidad. -¿Quién eres?, 
preguntó el muñeco. -Soy el mar, respondió éste. -Pero… ¿qué es el mar?, volvió a insistir el muñeco.
 -Si quieres saber lo que soy, tócame, le contestó el mar. Y tímidamente el muñeco de sal tocó el 
mar con la punta de los dedos de su pie derecho. De improviso se asustó, al darse cuenta que la 
punta de su pie había desaparecido. -Mar ¿qué me hiciste?, preguntó, llorando, el muñeco. 
Se quedó largo tiempo pensativo, y, por fin, decidió deslizarse suavemente en el mar. A medida que 
entraba en el agua, se iba deshaciendo, diluyéndose… poco a poco… Cuando una ola lo absorbió 
por entero, se fundió con el mar y, en ese instante, supo qué era el mar.

Señor Jesús: Las cosas no se conocen hasta que no se prueban. 
Contigo pasa lo mismo: mientras no nos decidimos a abandonarnos del todo en ti, 
no sabemos quién eres, cómo eres. Ayúdanos a perderte el miedo y a fundirnos contigo, 
para saborearte. Te pedimos por los que no conocen a tu Hijo, le tienen miedo o 
pasan de él; y por los misioneros y misioneras que dedican su vida a darlo a conocer.




viernes, 17 de abril de 2015

“Misericordiae vultus”
























La tarde del sábado 11 de abril, víspera del II Domingo de Pascua, el Santo Padre Francisco convocó oficialmente el Jubileo Extraordinario de la Misericordia con la publicación de la Bula  “Misericordiae vultus”.

En la puerta de acceso a la Basílica de San Pedro, el Obispo de Roma entregó la Bula a los cuatro cardenales arciprestes de las basílicas papales de Roma: el Cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Cardenal Agostino Vallini, arcipreste de la Basílica de San Juan de Letrán, el Cardenal James Michael Harvey, arcipreste de la Basílica de San Pablo Extramuros, el Cardenal Santos Abril y Castelló, arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor.Con la lectura de algunos extractos del documento oficial de convocatoria del Año Santo extraordinario a cargo del Regente de la Casa Pontificia, Mons. Leonardo Sapienza, Protonotario Apostólico, se dio inicio a la celebración de las Primeras Vísperas del Domingo de la Divina Misericordia.


CONÓCETE A TI MISMO



Según cuenta un relato japonés, un belicoso samurai desafió en una ocasión a un maestro zen a que explicara el concepto de cielo e infierno. Pero el monje respondió con desdén:
- "No eres más que un patán... ¡No puedo perder el tiempo con individuos como tú!".

Herido en lo más profundo de su ser, el samurai se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y gritó con todas sus fuerzas:
- "Podría matarte por tu impertinencia".
- "Eso", repuso el monje con calma, "es el infierno".

Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro señalaba con respecto a la furia que lo dominaba, el samurai se serenó, envainó la espada y se inclinó, agradeciendo al monje la lección.

- "Y eso", añadió el monje, "es el cielo".

Hay una gran diferencia entre "tener" sentimientos y "ser arrastrados o dominados" por ellos.