jueves, 28 de mayo de 2015

Pastoral

Espíritu de Verdad


Queremos alzar nuestras voces hasta ti, Señor. Te pedimos el Espíritu de la verdad.
Para amar la verdad y para buscarla, para decirnos la verdad, para ser sinceros, para vivirla 
y para proclamarla. Queremos ser la voz de toda la verdad, también de la que no aparece en 
los periódicos. Queremos hablar la verdad que quema y que duele, la verdad que salva y da 
esperanza. haznos hombres de corazón limpio, lejos de la excusa, de la hipocresía y de la trampa.
Te pedimos el coraje y la fortaleza para no transigir con la mentira y creer, como Jesús, en la 
verdad que nos libera.
Necesitamos buscar la verdad en el silencio, en la contemplación profunda de los acontecimientos, 
en la calle y en el evangelio. Nos comprometemos a decir nuestra verdad, sobre todo a los jóvenes 
y a los que la esperan: que creemos en Jesús vivo, que creemos en su reino de verdad.
Te pedimos que la verdad nos reconcilie, que cure todas nuestras divisiones, que la verdad nos 
ayude a ser pobres, a pedirnos perdón, a reconocernos como somos con nuestro pecado y nuestras 
esperanzas. Que pongamos la verdad sobre la mesa y que en ella seamos hermanos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

INVITACIÓN

QUERIDAS FAMILIAS:

QUEREMOS RECORDARLES LA INVITACIÓN A PARTICIPAR DE LA JORNADA DE PENTECOSTÉS ORGANIZADA POR EL MOVIMIENTO EVANGELIO DE CANA, QUE SE REALIZARÁ HOY A LAS 19:30 HS. EL INGRESO ES POR CALLE SAN MARTÍN 1771. 
ESPERAMOS CONTAR CON SU PRESENCIA.
DIOS LOS BENDIGA Y LA VIRGEN LOS ACOMPAÑE.

jueves, 14 de mayo de 2015

31 de mayo: Solemnidad de la Santísima Trinidad



Un solo Dios en tres Personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

La Iglesia dedica el siguiente domingo después de Pentecostés a la celebración del día de la Santísima Trinidad.

Un misterio es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que sólo podemos comprender cuando Dios nos lo revela.

El misterio de la Santísima Trinidad -Un sólo Dios en tres Personas distintas-, es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.

Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los Apóstoles. Después de la Resurrección, comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y, cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés, comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Los católicos creemos que la Trinidad es Una. No creemos en tres dioses, sino en un sólo Dios en tres Personas distintas. No es que Dios esté dividido en tres, pues cada una de las tres Personas es enteramente Dios.

Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un sólo Dios. Además, sabemos que cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.

Con todo, las personas de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su misión: Dios Hijo-por quien son todas las cosas- es enviado por Dios Padre, es nuestro Salvador. Dios Espíritu Santo-en quien son todas las cosas- es el enviado por el Padre y por el Hijo, es nuestro Santificador.

Lo vemos claramente en la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés

En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.
En la Encarnación, Dios se encarna, por amor a nosotros, en Jesús, para liberarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.
En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en la vida del hombre en la Persona del Espíritu santo, cuya misión es santificarnos, iluminándonos y ayudándonos con sus dones a alcanzar la vida eterna.

Para explicar este gran misterio, existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón: La Santísima Trinidad es simbolizada como un triángulo.
Cada uno de los vértices es parte del mismo triángulo y sin embargo cada uno es distinto

También podemos simbolizar a la Santísima Trinidad como una vela encendida: La vela en sí misma simboliza al Padre, la cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre y la llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres son "vela", pero son distintos entre sí. Hay quienes simbolizan a la Santísima Trinidad en forma de trébol. Cada una de las hojas es "trébol" pero son distintas entre sí.

¿Que hacemos al persignarnos? "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" Es costumbre de los católicos repetir frecuentemente estas palabras, principalmente al principio y al fin de nuestras acciones.

Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la Santísima Trinidad.

- En el nombre del Padre: Ponemos la mano sobre la frente, señalando el cerebro que controla todo nuestro cuerpo, recordando en forma simbólica que Dios es la fuente de nuestra vida.

-...y del Hijo: Colocamos la mano en el pecho, donde está el corazón, que simboliza al amor. Recordamos con ello que por amor a los hombres, Jesucristo se encarnó, murió y resucitó para librarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.

-...Y del Espíritu Santo: Colocamos la mano en el hombre izquierdo y luego en el derecho, recordando que el Espíritu Santo nos ayuda a cargar con el peso de nuestra vida, el que nos ilumina y nos da la gracia para vivir de acuerdo a los mandatos de Jesucristo.

Algunas personas argumentan que no es verdad porque no podemos entender el misterio de la Santísima Trinidad a través de la razón. Esto es cierto, no podemos entenderlo con la sola razón, necesitamos de la fe ya que se trata de un misterio. Es un misterio hermoso en el que Dios nos envía a su Hijo para salvarnos.

Domingo 24 de mayo: Pentecostés